Sin guardia
El vecino abre desde el celular y decide quién entra, sin depender de que haya alguien en la puerta.
Abrir el portón
- Desde la app, con el vecino identificado — no un control remoto que puede prestarse, perderse o clonarse.
- Desde una llamada perdida, para cuando no hay señal de datos o el celular quedó sin batería de internet: llamás al número del portón y abre.
- Se revoca en un clic. Si alguien deja de vivir en el barrio, se le saca el acceso; no hay que juntar controles remotos casa por casa.
Visitas
- Invitación temporal. El vecino invita a su visita desde la app y la visita recibe un SMS; entra llamando al portón, sin depender de que alguien le abra.
- Con vencimiento y límite de usos. La invitación caduca sola; no queda un acceso abierto para siempre.
- Elegís por dónde entra. Si el barrio tiene portón vehicular y puerta peatonal, la invitación apunta al acceso que corresponde.
- Queda registrado quién invitó a quién.
Jornaleros
- Changas anunciadas con anticipación. El albañil, el jardinero o el plomero se cargan una vez —nombre, DNI, rubro, fotos del documento— y quedan disponibles para las próximas veces.
- Por los días que corresponde. Se lo anuncia para una fecha puntual o un rango, no con un acceso permanente.
- Seguro de accidentes. Se registra si el trabajador tiene cobertura propia y se puede adjuntar el comprobante.
- Sin hardware también sirve. Un complejo puramente administrativo puede llevar este registro igual, como respaldo de quién trabajó y para quién.
Cámaras en vivo
- Ver la entrada desde la app, en tiempo real.
- Con respaldo por 4G. El equipo trabaja normalmente con el internet del barrio, y si se corta, sigue funcionando solo por señal celular — sin que nadie tenga que hacer nada.
Registro y clips
- Quién accionó cada portón, cuándo y por qué medio: app, llamada o visita invitada.
- Un clip de cada apertura. Módulo aparte, porque necesita disco propio en el equipo: guarda el video del momento en que se abrió, para cuando el registro escrito no alcanza.
- Ver el registro con clips requiere autorización, y esa autorización dura unas horas — es información sensible de los vecinos, no un historial abierto para curiosear.
- Se exporta en PDF para quedar como respaldo o compartirlo con quien haga falta.
Así se ve en la app (con datos de ejemplo) — tocá para verla más grande.
Con guardia
El guardia opera todo desde Garita, el panel del puesto de seguridad — no hay llamadas ni auto-apertura, decide él caso por caso.
Visitas y jornaleros
- Lo precarga el vecino, lo busca el guardia. El vecino invita a su visita o anuncia al jornalero desde la app, igual que en un barrio sin guardia.
- El guardia busca por nombre o DNI en Garita, encuentra la invitación precargada y solo pide el documento para dejar pasar — no llama a ningún portón.
- Queda registrado quién autorizó y quién dejó pasar, aunque sean personas distintas.
Cámaras, ingresos y más
El guardia tiene las cámaras en vivo, la lista de quién está adentro y el registro de ingresos y egresos, todo en su propio panel. El detalle completo — incluyendo el sistema anticoacción y la apertura auditada para el camión de la basura o un service — está en Garita.
El equipo, en los dos casos
- Detección de manipulación. Si alguien abre el gabinete, queda registrado y notificado.
- Respaldo por llamada. Aunque se caiga internet, el portón sigue abriéndose con la llamada al número del equipo.
- Monitoreo constante. Si el equipo se llegara a quedar sin internet o sin luz, nos enteramos automáticamente — no dependemos de que alguien del barrio nos avise.