Lo que más nos importa: nadie mira el registro solo
El registro de accesos —quién entró y a qué hora— no lo puede abrir un administrador por su cuenta. Tiene que pedirlo con un motivo, y otro administrador del mismo barrio tiene que autorizarlo. Recién ahí se abre una ventana de 4 horas; cuando vence, hay que volver a pedir. No existe el permiso permanente.
Todo queda en la auditoría del barrio: quién pidió, quién autorizó y con qué motivo. El que mira también es mirado.
Si el barrio tiene un solo administrador, el registro queda cerrado — no hay con quién controlarse, y preferimos eso antes que una excepción. Tampoco hay puerta trasera para nosotros: ErosGroup no es administrador de los barrios de sus clientes, así que no puede autorizarse a sí mismo. Cuando nuestro soporte técnico consulta algo, esa consulta queda registrada y visible para los administradores del barrio.