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Seguridad de los datos

Un sistema de accesos sabe a qué hora entra y sale cada familia del barrio. Es el dato más sensible que vas a confiarle a un proveedor. Esto es exactamente qué hacemos con él.

Lo que más nos importa: nadie mira el registro solo

El registro de accesos —quién entró y a qué hora— no lo puede abrir un administrador por su cuenta. Tiene que pedirlo con un motivo, y otro administrador del mismo barrio tiene que autorizarlo. Recién ahí se abre una ventana de 4 horas; cuando vence, hay que volver a pedir. No existe el permiso permanente.

Todo queda en la auditoría del barrio: quién pidió, quién autorizó y con qué motivo. El que mira también es mirado.

Si el barrio tiene un solo administrador, el registro queda cerrado — no hay con quién controlarse, y preferimos eso antes que una excepción. Tampoco hay puerta trasera para nosotros: ErosGroup no es administrador de los barrios de sus clientes, así que no puede autorizarse a sí mismo. Cuando nuestro soporte técnico consulta algo, esa consulta queda registrada y visible para los administradores del barrio.

Cuentas y acceso

  • Contraseñas cifradas con bcrypt. No las guardamos en texto plano y no podemos leerlas — ni nosotros.
  • Una sesión por cuenta. Si alguien inicia sesión en otro teléfono, la sesión anterior se cierra. Una cuenta prestada no se multiplica en silencio.
  • Cambiar la contraseña cierra las demás sesiones. Si sospechás que alguien entró a tu cuenta, cambiar la clave lo saca en el acto.
  • Biometría en el teléfono. Volver a la app pide huella o rostro antes de dejar accionar nada.
  • Bajas inmediatas. Cuando alguien deja de vivir en el barrio, se lo saca del padrón y pierde el acceso en ese momento — no hay que juntar controles remotos casa por casa.

Los permisos se verifican en el servidor

  • No alcanza con esconder un botón. Si un módulo no está contratado, el servidor rechaza el pedido aunque quien lo haga sea administrador legítimo y aunque manipule la app.
  • Aislamiento entre barrios. Un administrador de un barrio no puede ver ni tocar datos de otro. Es una regla verificada por pruebas automáticas en cada cambio, no una promesa.
  • Roles reales. Vecino, administrador de vivienda, administrador de barrio: cada uno ve lo suyo, y el alcance se comprueba del lado del servidor en cada pedido.

Datos y archivos

  • Todo el tráfico va cifrado (HTTPS). Certificado renovado automáticamente, sin períodos vencidos por olvido.
  • Los archivos solo se ven con usuario del barrio. Documentos, comprobantes de pago y fotos de DNI no están disponibles para nadie que no tenga una cuenta de ese barrio específico.
  • Copias de seguridad diarias, con verificación de integridad en cada copia — una copia que no se puede restaurar no es una copia.

Del lado del equipo instalado

  • Aviso de manipulación. Si alguien abre el gabinete del equipo, queda registrado y notificado.
  • Monitoreo permanente. Si el equipo se queda sin luz o sin internet, nos enteramos nosotros — no el barrio cuando alguien no puede entrar.
  • Sistema anticoacción en la garita. Protege al guardia si lo obligan a operar el puesto. Los detalles se conversan con la administración del barrio.
  • El equipo no obedece órdenes raras. Rechaza accionar cualquier acceso que no sea uno de los suyos, aunque el pedido venga con credenciales válidas.

Cómo trabajamos

  • Pruebas automáticas antes de cada actualización. Hoy son más de 360, y cubren justamente lo delicado: permisos, aislamiento entre barrios y expensas.
  • Actualizaciones sin intervención del barrio. La garita y el equipo se actualizan solos; nadie tiene que instalar nada ni quedar en una versión vieja.
  • Política de privacidad pública donde declaramos qué datos guardamos, por cuánto tiempo y en qué casos accede nuestro soporte.

¿Querés revisarlo con tu equipo?

Si el barrio tiene un responsable de sistemas o una consultora que quiera hacer preguntas técnicas, las contestamos con gusto y en detalle. Preferimos esa conversación antes de la venta, no después.

¿Tenés dudas puntuales de seguridad?

Escribinos y las respondemos una por una, sin vueltas comerciales.